La idea no es excitar (aunque pueda suceder sin buscarlo), sino que es ir explorando, descubriendo y proporcionando bienestar, otras formas de encuentro: más serenas, sosegadas y distintas. Es conocernos y reconocernos de manera creativa, sentirnos desde esa noción de corporeidad inherente a los seres humanos por estar en-carnados, por ser sujetos sexuandos, humanos.
Está dirigido a hombres y mujeres mayores de edad que deseéis aventuraros a probar otras maneras de encuentro.
También para los que tengáis alguna dificultad añadida relacionada a la timidez, temor, desconfianza, nerviosismo… que esté bloqueando algo que os encantaría hacer como es tocar y ser tocados.
Por último, a su vez está dirigido para los que tengáis dificultades relacionadas con las adquiridas al nacer o mediante algún tipo de accidente a nivel sensorial, intelectual y motriz.
Tocar, concretamente sensar: puede indicarnos algunas rutas que podamos tomar, direcciones hacia delante a través de las pistas, señales y/o mensajes que puedan proporcionarnos el sentido del tacto y nos facilite tal vez poder oír y escuchar nuestros cuerpos: manifestaciones del Yo, de ese Yo Sexuado, uno Humano.
En esta sociedad que en parte a veces se mueve solo en un paradigma intelectual, académico y de análisis, basado en objetivos y resultados medibles y cuantificables a ritmos acelerados, cuestión evidentemente importante y que está también en todos nosotros en mayor o menor peso, se nos olvida que podemos agregar algo más de nosotros, es decir, una imaginación, inspiración e intuición que dé sentido a nuestro proceso de humanización, donde hay cualidades que ya no son tal palpables y de mirada microscópica, pero que podemos percibir y notar en nosotros, en los demás y en todo lo que nos circunda, en ese mundo en el que vivimos. Pues bien, sabiendo que solo lo primero puede llevarnos a una cierta animalización, automatización y/o mecanización… esta segunda parte de nuestro pensar y hacernos ideas, puestas en ese recorrido tranquilo del tacto de la piel, nos puede ayudar a entrever otro tipo de encuentros, donde el foco está más en el aquí y el ahora, donde nuestra atención está en el gerundio de un paso a paso sencillo, pequeño pero que no por ello simple y no exento de que pueda contener, como a veces sucede en lo chiquito, cosas muy grandes e increíbles.